Esos que se menean con nuestros gestos.
Echando mano a cuanto hay en su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par.
Sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, hay que domesticar.
Niño, deja de joder con la pelota
Niño, que eso no se dice.
que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma.
Nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos para dormir.


No hay comentarios:
Publicar un comentario