miércoles, 4 de enero de 2012

Hoy volví.

Volver al lugar donde te criaste. Donde jugabas cuando eras chiquita, donde te dejaban hacer lo que querías pero aún así eras muy tímida para hacerlo, donde te pasabas horas y horas. Aquel que te parecía un lugar más grande que un dinosaurio y ahora no es más que una casa normal te hace querer volver a esas épocas. 


Hoy volví a la casa de la tía de mi mamá. Y no es que quede lejos, está a una cuadra de mi casa pero si  vieran que yo no salgo casi a ningún lado me entenderían-.  Y me emocioné, cumplía 90 años y está más bajita que yo, más flaca que yo. Y sigue con la misma alegría de siempre. 
Se le murió el nieto y el marido (a los cuales yo no llegué a conocer más que por fotos), a su hija (mi prima segunda) todos en la familia creen que está loca, para mí algo está pero no la veo desde hace varios años. Y no sabe que una de sus amigas sufrió un ACV y está al borde de la muerte y sin embargo sigue con una alegría que yo nunca tuve. 
Yo me crié ahí, al menos dos veces por semana por 3 años estuve con ella. Me acuerdo que ella le ponía no sé qué cosa a los fideos y yo decía que era durazno, me acuerdo de cuando venía su hija y me daba caramelos Media hora que yo sin pensarlo al llegar a casa de los dejaba a mi hermano, me acuerdo cuando me contaba de las gallinas que solía tener, de la moto de mi primo en el cuartito al que nadie entraba, de las rosas que el tío Antonio plantaba. De todo. Me acuerdo de todo.


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